21 septiembre 2016

Un medicamento para controlar el abuso del alcohol puede ser utilizado para tratar desórdenes oculares

Una nueva investigación de la Escuela de Medicina de la Universidad Duke, y el Hospital de los Ojos Moorfields ha identificado un gen que favorece la cicatrización, junto con una terapia, para el problema más común de ceguera por conjuntivitis en el Reino Unido.

Los resultados demostraron que el medicamento disulfiram, recetado para controlar el abuso del alcohol, normaliza la cicatrización en humanos y ratones inhibiendo la cicatrización anormal en la conjuntiva en los ojos de los ratones.

Las cicatrices en la conjuntiva son una causa frecuente de dolor crónico y pérdida de la visión. La conjuntiva es la membrana que forra el párpado y cubre el ojo; ayuda a lubricar y proteger el ojo, pero en condiciones de alergias severas o inflamación por tracoma desencadena una rápida cicatrización patológica, que con frecuencia persiste después de la inflamación destruyendo la función protectora de la conjuntiva.

El penfigoide de la membrana mucosa ocular fue seleccionada para las investigaciones porque es un trastorno autoinmune de cicatrización típico de las mucosas (que afecta otras partes del cuerpo además de la conjuntiva). También es la enfermedad autoinmune conjuntival más común en el Reino Unido. El tratamiento estándar para ambas, penfigoide de la membrana mucosa y su forma ocular, es suprimir el sistema inmune. Esto controla la inflamación cuando funciona, pero hay efectos secundarios indeseables y tiene poco efecto en la cicatrización. Aproximadamente 1 de cada 5 personas con penfigoide ocular queda ciego.

En el presente estudio, el equipo de investigación buscó actividad genética relacionada a la cicatrización en el tejido conjuntival, y en el crecimiento de las células de cicatrización (fibroblastos) de esta conjuntiva. El objetivo fue identificar las potenciales moléculas terapéuticas y proporcionar un banco de pruebas para el tratamiento.

Los resultados mostraron que el aldehído deshidrogenasa 1 (ALDH1) es más activo en los tejidos y fibroblastos de personas con penfigoide de la membrana mucosa ocular comparada con lo controles. El ALDH1 es una enzima crítica en uno de los pasos del proceso de cambiar la vitamina A en ácido retinoico, una proteína clave en inmunidad, inflamación y cicatrización. La cicatrización conjuntival como la vista en el penfigoide ocular surge en un modelo de ratón con severa conjuntivitis alérgica previamente desarrollado por el equipo del coautor del estudio Dr. Daniel Saban de la escuela de Medicina de la Duke University.

Este ratón fué tratado diariamente con gotas para los ojos que contenían disulfiram por 7 días después de la inducción de conjuntivitis autoinmune.

El disulfiram es un medicamento recetado para el tratamiento del abuso de alcohol. Bloquea la actividad del ALDH, incluyendo el ALDH2, que procesa el alcohol.

El tratamiento redujo la inflamación de la superficie ocular en el ratón y evitó la cicatrización en comparación con los controles. El penfigoide ocular fué tratado con disulfiram para probar sus efectos en la inhibición de ALDH en estas células de cicatrización humana.

La Dra. Sarah Ahadome del UCL Institute of Ophthalmology, primer autor del estudio dijo: “Nuestros resultados han demostrado que inhibir la actividad del ALDH1 con disulfiram reduce efectivamente la inflamación y previene la cicatrización in vivo, y reduce significativamente los signos de cicatrización in vitro, en el penfigoide ocular humano.”

El penfigoide de la membrana mucosa afecta los ojos en 7 de 10 personas con la condición, con 1 de cada 5 que se vuelve ciego. El potencial del disulfiram como un tratamiento efectivo es muy prometedor, especialmente si pudiera también usarse para tratamiento de tracoma, que afecta 40 millones de personas en el mundo, dijo uno de lo autores.

Referencia

Foto de Diannehope

14 septiembre 2016

El comportamiento sedentario está asociado con retinopatía diabética

En un estudio publicado en línea por JAMA Ophthalmology, el Dr. Paul Loprinzi de la Universidad de Mississippi, evaluó la asociación del comportamiento sedentario con la retinopatía diabética usando datos de la Encuesta Nacional de Nutrición y Salud de los años 2005 al 2006.

El comportamiento sedentario fué evaluado con un acelerómetro, y medido durante las horas de vigilia en participantes con 4 o más días de al menos 10 horas/día de uso del acelerómetro. La actividad de menos de 100 minutos se definió como comportamiento sedentario; actividad de más de 100 minutos fué clasificada como actividad física total.

El análisis incluyó 282 participantes con diabetes. El promedio de edad fué de 62 años, el 29% tenía retinopatía diabética.

El autor encontró que para un incremento de 60 minutos en el comportamiento sedentario, los participantes incrementaron un 16% la oportunidad de que empeorara su retinopatía diabética; la actividad fisica total no estuvo asociada con retinopatía diabética.

“La plausibilidad de esta asociación positiva entre comportamiento sedentario y retinopatía diabética podría ser resultado de el incrementado riesgo de enfermedad cardiovascular asociado con el comportamiento sedentario, que puede incrementar el riesgo de retinopatía diabética.

Esta asociación no prueba una causa y efecto. Para saber si la asociación observada tiene una relación de causa y efecto sería necesario hacer estudios de intervención donde los individuos asignados aleatoriamente a incrementar su actividad física total tuvieran una probabilidad menor de que empeorara su retinopatía diabética,” afirman los autores.

Referencia

Foto de Megwynn

07 septiembre 2016

31 agosto 2016

¿Qué factores afectan la comodidad de los lentes de contacto?

La mitad de los usuarios de lentes de contacto experimentan resequedad o incomodidad al menos ocasionalmente. Nuevas investigaciones enfocadas a entender y manejar este problema se han publicado en el ejemplar de agosto de Optometry and Vision Science, revista oficial de la Academia Americana de Optometría.

Los 25 artículos de la edición especial reúnen la investigación más actual sobre la incomodidad de los lentes de contacto.

Como producto de dos años de trabajo por expertos internacionales, la edición especial presenta nuevos resultados sobre un problema que afecta a millones de usuarios de lentes de contacto en el mundo. Los temas incluyen:

  • Un nuevo cuestionario acerca de la “experiencia del usuario de lentes de contacto”, que puede ayudar a desarrollar nuevos lentes de contacto para que su uso mejore.
  • La hipersensibilidad neural como factor en la incomodidad
  • Alergias, inflamaciones y biomarcadores oculares relacionados con la incomodidad.
  • Asociación entre incomodidad y diseño del lente, y productos de cuidado.

Un problema central es la falta de entendimiento de las causas que contribuyen a la incomodidad. Se buscan medidas objetivas que reflejen los síntomas subjetivos reportados por los usuarios.

Un estudio dirigido por María Jesús González García de la Universidad de Valladolid, en España, evaluó dos factores de la superficie ocular que podrían contribuir a la incomodidad: la sensibilidad corneal y la presencia de moléculas promotoras de inflamación en la lágrima.

Los resultados no mostraron diferencia en ningún factor entre pacientes con y sin incomodidad.

Los síntomas como sensación de cuerpo extraño, comezón, ardor o resequedad son las principales causas de que la gente deje de usarlos.

“Se ha avanzado mucho y los pacientes disfrutan de lentes más cómodos que hace diez años. Esperamos que esta edición especial sirva para conocer las últimas investigaciones en lentes de contacto” comentó Michael Twa, Editor en Jefe de Optometry and Vision Science.

Referencia

Foto de Svklimkin