miércoles 8 de julio de 2009

Lentes de contacto y diabetes

La revista Universo Visual, de Jobson Publication, en su edición de julio de 2002 publica un artículo escrito por Joseph Shovlin sobre la creencia de que el uso prolongado de lentes de contacto puede empeorar los problemas oculares que padecen los diabéticos. El Dr. Shovlin entrevista al Dr. K. Wilhelmus, del Baulor College of Medicine de Houston, quien afirma que los diabéticos tienen mayor riesgo de infecciones porque su sistema inmune no responde tan eficientemente como las personas que no padecen diabetes. También se enfrentan a una reducción de la sensibilidad en la córnea, por lo que las lesiones en este tejido son más frecuentes. El riesgo de queratitis relacionada con el uso de lentes de contacto aumenta si la película lagrimal es insuficiente, como ocurre en algunos diabéticos, dijo.

Como la diabetes afecta todas las capas de la córnea, la lágrima y conjuntiva, el uso prolongado de lentes de contacto aumenta el riesgo de daño a esos tejidos. Por otro lado, el Dr. Barry Weissman, del Jules Stein Eye Instituye, considera que el riesgo de infección de la córnea puede ser mayor en cualquier usuario de lentes de contacto de uso prolongado, aún con los de hidrogel silicon, que permiten una mejor oxigenación. Según algunos informes, el paciente diabético, en comparación con personas sanas, corre un mayor riesgo de padecer infecciones oculares.

En cualquier caso, es solo con gran precaución que deben recetarse los lentes de uso prolongado en cualquier paciente, dijo el Dr. Weissman.

Referencia:

miércoles 1 de julio de 2009

Aditamentos visuales e iluminación

Tercera de tres partes.

Principios de Iluminación

Las variaciones individuales en las preferencias de iluminación están determinadas por los requerimientos del paciente y sus desórdenes oculares. La sensación de brillantez sentida al usar filtros amarillos es psicológicamente estimulante para muchas personas mediante la eliminación de los grises y azules del espectro de luz. Sin embargo esto no incrementa la cantidad de luz que llega al ojo, aunque en pequeña medida suple algunas funciones de filtración del pigmento lúteo que tiende a desaparecer en edad avanzada o con enfermedades de la mácula.

El uso de una posición de lectura libre de fluctuaciones en la fuente de luz, así como instalaciones fluorescentes múltiples, hace más cómodo el trabajo para personas con visión subnormal. La limpieza y cambio periódico de las lámparas también mejora notablemente sus condiciones de trabajo.

La intensidad de la luz disminuye a medida que aumenta la distancia entre fuente luminosa y objeto iluminado. Sin embargo la iluminación deberá estar en función de la comodidad del paciente, aunque ni una iluminación insuficiente, ni una intensa iluminación, causará daño a las estructuras del ojo.

El resplandor, por el reflejo de la luz sobre la superficie de trabajo puede ser eliminado poniendo la fuente luminosa a un lado y no por encima de la superficie. Las normas encontradas sugieren el uso de focos de 75 watts colocados a 60 cm de la lectura para personas normales, por lo que las personas con lesiones maculares pueden beneficiarse de focos más luminosos.

Referencia:

miércoles 24 de junio de 2009

Pérdida súbita e indolora de la visión

Las causas comunes de pérdida súbita e indolora de la visión, de un solo ojo, pueden ser fallas en la retina. La retina es una prolongación del sistema nervioso central y su funcionamiento se basa en la respiración aerobia, por lo que las alteraciones en su irrigación tiene efectos agudos en el funcionamiento visual.

Una de las causas que pueden provocar estos cambios circulatorios es la oclusión de la arteria central de la retina.

La arteria central de la retina ACR es la principal fuente de sangre para la retina. Esta arteria penetra al nervio óptico detrás del globo ocular y viaja dentro de él hasta llegar a la papila, en la cual se divide para formar las ramas retinianas principales. A estas ramas las acompañan venas retinianas que se unen en la papila para formar la vena central de la retina VCR. La VCR viaja dentro del nervio óptico en estrecho contacto con la ACR.

La oclusión de la arteria central de la retina es una causa más bien rara de pérdida súbita de la visión. Esta pérdida se presenta en un ojo previamente sano. La agudeza visual se reduce en forma significativa hasta solo contar dedos o peor. Es raro que no haya percepción de luz, es decir, pérdida completa de la visión. La respuesta pupilar a la iluminación es lenta o se pierde. Tanto las arterias como las venas se ven con disminución de calibre, por la reducción importante de flujo sanguíneo y a veces se observa segmentación de la columna de sangre. Se debe explorar el ojo sano para tener un punto de comparación.

Hay más frecuencia de oclusión de la ACR en pacientes con hipertensión. Los émbolos (de plaquetas o colesterol) son causa más frecuente en pacientes jóvenes.

Es raro que se recupere la función retiniana una vez que ha sido privada de irrigación durante unos minutos. En ocasiones se utiliza el masaje del globo ocular esperando que se desaloje el émbolo.

Referencia:

miércoles 17 de junio de 2009

Aditamentos visuales e iluminación

Segunda de tres partes.

Otro método para aumentar la imagen en la retina es la magnificación de la imagen, que se logra con lupas de mano o aparatos telescópicos.

Las desventajas inherentes a ambos métodos de magnificación resultan del hecho de que es imposible magnificar una letra sin magnificar el "grano" (pixel) y por lo tanto se reduce el contraste con el fondo. Por esto es necesario dar un retoque al material de letra grande para optimizar el contraste, el espaciamiento y el tipo de letra sencillo, así como la impresión en papel que reduce el deslumbramiento, ya que este material es especialmente útil para niños débiles visuales con un impedimento moderado: su mejor agudeza visual de 20/100 a 20/60. Aunque también puede ser útil para pesonas mayores con pérdida visual moderada, pero requerirán de un auxiliar óptico adicional.

Magnificación de la Imagen: Telescopios y lupas.

El telescopio galileano ha sido usado durante mucho tiempo como aditamento visual y es el primer aparato que aumenta la imagen en la retina para objetos distantes. Casi siempre se necesita para los débiles visuales, pero dada su severa restricción del campo visual se recomienda solo donde el movimiento no es un factor, como teatros o salas de conferencia. Pequeños telescopios, binoculares, monoculares, e incluso lentes de ópera pueden traerse para identificación de señalamientos de calles, nombres de autobuses o letras en el pizarrón.

Una lupa es un simple lente convexo (positivo) que puede ser detenida con la mano o traer su base. Aumenta el tamaño de la imagen, pero a medida que el poder del lente es más grande, disminuye la distancia de enfoque. Son prácticas y relativamente baratas además de portátiles.

Referencia:

miércoles 10 de junio de 2009

Ejercicios oculares

Los ejercicios de los ojos son usados para tratar varios desórdenes visuales, de acuerdo a la Dra. Janice Wensveen, según un artículo aparecido en Science Daily en abril de 2009. Hacer este tipo de terapia puede mejorar el desempeño en la escuela y en el trabajo, dice.

El ejercicio que normalmente se recomienda para hacer en casa se llama “terapia de empujar el lápiz”, que consiste en seguir con los ojos una pequeña letra pegada en un lápiz, mientras se mueve el lápiz acercándolo a la nariz. El objetivo es ser capaz de ver claramente la letra hasta que el lápiz toca la nariz.

El problema es que la mayoría de las personas lo practican una vez o dos y luego abandonan la práctica. Según un estudio del National Eye Institute realizado con personas jóvenes que padecían insuficiencia de convergencia, se vieron favorecidos por ese tipo de ejercicios practicados en casa.

La insuficiencia de convergencia puede afectar a los estudiantes haciendo que la lectura se vuelva una actividad frustrante, y a veces son catalogados como muchachos con desórdenes de atención. La insuficiencia de convergencia puede provocar pérdida de renglón y concentración al leer, lectura lenta, dolor ocular o de cabeza, visión borrosa o doble.